12 de agosto de 2013

La ducha




La ducha puede ser un invento diabólico, de eso no me cabe ninguna duda.

Un chorro fuerte, potente, que caiga desde una buena altura, puede ser la diferencia entre un buen baño y una experiencia desagradable. Pero esas mismas bondades pueden ser el final de un acto placentero.

¿No lo cree? Le cuento que la ducha de mi casa, ese mismo torrente de agua majestuoso y sabroso, justo antes de tener una maravillosa y caliente sesión de sexo, despertó a mi perro. Este comenzó a ladrar, pensando que golpeaban una pared.

Los ladridos arrebataron  a mi abuela de los brazos de Morfeo, y ella, perdida entre las altas horas y su edad, abrió la puerta de mi cuarto para saber qué pasaba.

¡Quién puede tener sexo, ejercicio maravilloso inspirado en la excitación y la imaginación, cuando se acaba de ver una señora de 83 años completamente desnuda, con todas las carnes fuera de lugar!

Aún está fresco el recuerdo de ver el pezón de su teta, la única que tiene, conversando con el ombligo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...