10 de agosto de 2013

El día que maduré…




- Tenía 80 CUC, y en vez de comprarme una tarjeta de video para la PC, abrí una cuenta para sufragar, al menos las intenciones y los deseos, de mi futura boda.

- Prefería la comida del carnaval y la sabrosa vista de la fiesta popular desde lo más lejos posible, y no las áreas bailables y el tumulto de gente, que se empecinan todos en llegar justo frente del bafle. 

- El día que maduré me pareció ridículo llevar los calzoncillos a la vista de todos, o que los peinados llevaran el nombre del artista del momento: el Yonki y el Yakarta. 

- Me sorprendí fuera de lugar en una conversación fútil de peinados, uñas acrílicas, zapatos estilo cortes inglés, y no sé cuántas otras banalidades.

- Comenzó a preocuparme la cosecha del mango de bizcochuelo.

- Empecé a incursionar en el pluriempleo, a dividir el salario del mes y a dejar de depender de mi madre para comprar shampoo, pasta de diente y jabones de baño.
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