31 de enero de 2014

Tres segundos de gloria



Caminaba con un swing que hacía voltear hasta un maricón. Sus nalgas y piernas se movían con una ricura que solo logra una mujer cuando lleva tacones altos apretados.

Como guión de una novela, salió de la Universidad a las 6:15 pm. Llevaba su falda corta de mezclilla azul, con el largo que le gusta a los hombres y que mal ven otras mujeres.

Caminaba orgullosa. Sabiéndose buena, le decía a todos que no le importaba lo que pensaran. Ella es de las que si hay que montar a caballo, no lo hacía de lado, sino con las piernas abiertas, como debe ser, como hacen los hombres.  

Caminaba aprisa. Subiéndose su pequeña falda cada 8 pasos. Al llegar al borde de la acera extendió su mano y detuvo un motor.

El custodio de la entrada, desde que la vio, se acomodó para disfrutar de los tres mejores segundos del día. /jrlv
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