Primero fuimos al mercado. Compramos ají, cebolla, pimienta, puré de tomate, y cuanta especie innombrable apareciera.
¡Imagínese! No todos los días sucede y cuando lo hace, hay que recibirlo como se merece.
Finalmente llegó el día, era un miércoles, al medio día.
Fuimos a la carnicería. Hicimos tremenda cola, como si se tratase de un rey y nosotros los cortesanos.
Dos horas después, lo teníamos en nuestras manos, en un “cubalse”. Era rojito, bello, con su olorcito característico...
Mi madre contenta, orgullosa, lleva su picadillo de soya… No podía disimular, era feliz. /jrlv
cubalse: nombre que se le da en el oriente de Cuba a la bolsa plástica
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