4 de noviembre de 2014

Pan con croqueta sin "cola"


Caminaba por la calle, pensando en las musarañas, como siempre, no sé por qué pero he descubierto que desandar es un buen momento para reflexionar...

Caminaba, tratando no escuchar nada, y a la vez tratando de verlo todo. 

Pasaba cerca de unas carpas, donde se venden alimentos ligeros, y me sorprendió un ingenioso pregón: "Pan con croqueta sin cola".

El primer hecho insólito es el pregón, pues este está casi limitado a la venta ambulante, a no ser que en la actualización del modelo económico cubano se perfeccione el trabajo estatal y ahora sea requisito pregonar en las instalaciones no privadas... lo dudo. 

La segunda sorpresa es mi ingenuidad. ¿Será un nuevo tipo de condimento? O peor, ¿se venden croquetas sin ese nuevo condimento, llamado “cola”?

Pero mi ingenuidad, de la cual me enorgullezco porque me controla la maldad, me jugó una mala pasada esta vez.

¿Será croqueta de cola de algún animal? ¿De pescado sin cola, por ejemplo? ¿La cola del animal sabe diferentes al resto del cuerpo? ¿Producirá la cola de los animales alguna enfermedad rara? Pensé en la cola de pescado que se comió mi gata…

Mi imaginación volaba, buscaba explicaciones a la simpleza de un pregón. Tuve que preguntar.

¿No te das cuenta? Me dijo la vendedora, muy joven y con voz dulce. ¿Serás acaso tan comemierda? ¿No vez que no hay cola?

Me dejó sin palabras, ojalá y ese mismo esfuerzo para crear un pregón llamativo lo invirtiera en amabilidad.


Yo, urgentemente, tengo que invertir en un poco de maldad. 
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