20 de noviembre de 2013

Cuba surrealista: vendedores




Cuba es el único país del mundo donde los vendedores del estado son 100% sinceros.

Llegas a la tienda, hay cinco marcas de televisores. Preguntas si los Konica son buenos y te responden: “Los cinco son una mierda. No compres ninguno. Espera el mes que viene que van a empezar a vender unos ATEC, híbridos, con puerto USB, no son del todo bueno, pero hay bastante piezas de repuesto”. 

Es evidente: tienen sus sueldos garantizados, no dependen de las comisiones por venta… gracias a Dios. 

13 de noviembre de 2013

Despertar sin la algarabía



La viejita de la esquina, esa que no tiene nombre, solo una dulce sonrisa al saludar, ya no adorna mis mañanas. 

Hace quince días que no me contagia con su brillo, dos semanas sin sentarse en el portal, en la esquina derecha, escondido del sol, en su pequeña silla plegable.

Tanta ausencia me obligó a preguntar. Falleció. Dicen que de un infarto, yo digo que de falta de conversación. 

Nadie tiene paciencia, nadie tiene tiempo. 

Ya mi despertar no es igual. De camino al trabajo me falta el saludo de esa viejita, que no conozco su nombre.  No sé de sus achaques. No sé cómo la conocí, quizás esta historia empezó por un comentario ¿qué grande estás? ¡Estás hecho un hombrón! , y siguió con saludo todas las mañanas, de camino al trabajo.

7 de noviembre de 2013

Las asalta cunas



No sé cuándo fue que las señoras con juventud acumulada y mucha experiencia dejaron de verme como un bebé. No sé si fue cuando me salieron los pechos de paloma, o la pequeña y diminuta nuez de Adán que adorna mi cuello, o cuando brotaron los pocos pelos que hoy exhibe mi rostro.

Lo que sí sé es que desde entonces una frase siempre me ha acompañado: “Si yo tuviera unos años menos, seguro que te llevo al agua”.

No sé si es que estoy tan bueno o estoy rodeado de viejas pervertidas…. sospecho que es lo último. 

Hoy, incluso, fueron un poco más allá y me dijeron unos de los piropos más cubanos jamás escuchados por mí; “Si yo tuviera tu edad, te metería mano y no sé dónde estarías más tiempo acostado, en mi cama o ingresado en un hospital”. 

Reflexiones infantiles: no quiero ser como el Che (II)



4 y 20 de la tarde… (solo un cubano sabe qué significa esta hora), bajo el intenso sol santiaguero, afuera de un círculo infantil, una madre observa la cara arrugada de su pequeño hijo.

¿Qué sucede? -le preguntó, esperando un bala por respuesta, de esas que no se pueden esquivar o viene el llanto detrás.

Nada, -dijo el pequeño, con la bembita ya apretada- es que dice la seño que todos los niños tenemos que ser como el Che, y yo no quiero ser como el Che, yo quiero ser como mi papá.
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