8 de enero de 2014

Reflexiones infantiles: instrumento de precisión



-          Mami, mami, ya no estoy enfermo.
-          ¿Y cómo sabes que te curaste de la garganta?
-          Fácil. Cuando me baño, ya se me para el pipí. 

6 de enero de 2014

Deseos


Esta es una idea muy buena, y que cariñosamente me robo del blog Lo que no te había dicho, si quieres leer el resto de la entrada, dale click.

Deseo patinar en la nieve. Para patinar en la nieve debo estar en un lugar donde las temperaturas sean bajas, y para estar en un lugar donde las temperaturas sean bajas debo viajar, ¿no…? LEER EL RESTO

5 de enero de 2014

Me enamoré de una india



Me gustaste cuando te vi la primera vez. Estabas cabizbaja, con una libreta en la mano, leyendo, y con el bolso en el hombro, ese que está adornado con una figura del Che y que nunca soltabas.  

Tenías una cara redonda, ojos grandes y dos huequitos a ambos lados de la boca cuando reías, chaqueta de mezclilla descolorada, parecías boliviana o peruana... pero entonces te escuché hablar, no cabía dudas, eras cubana.  

El día que nos besamos me gustabas, pero no te quería.

Empecé a enamorarme cuando me guardaste por primera vez un pedazo de un besito de chocolate y descubrí que te encantaba el sexo conmigo. También cuando te brindaste para cuidarme la ocasión en que tenía fiebre, la vez que me hiciste unos frijoles caritas, cuando me recibiste el día que llegué de Las Tunas...

Definitivamente Venus en llama ya estaba enamorado de ti cuando miraste uno de mis armarios, como una fiera hambrienta saborea su presa, ese que dijiste que ocuparías una vez te mudaras conmigo, y definitivamente no salí despavorido al mencionar el matrimonio, los hijos, el cuarto que debías arreglar y el closet que debías construir… te quedan dudas???

4 de enero de 2014

Recordando a Sabina (+fotos)



Volver al Parque de Diversiones 26 de Julio, después de más de una década y media sin haber pisado el lugar, fue como encontrarme de momento en una película spaghetti western.

Se me antojaba saludar a todos, gritar bien fuerte, no por un inesperado ataque de buena educación, sino porque eran tan escasas las personas que sentí pánico al estar tan aislado, en un sitio evidentemente olvidado.


Fue tan triste descubrir que un lugar, especial en mi memoria y mis recuerdos felices, está tan abandonado, como si nunca hubiese existido.

Lamenté regresar, un sábado por la mañana, en medio de las vacaciones por el fin de año. Como una escena surrealista, entre el chirrido del metal de los aparatos que corrían libremente por el lugar sin encontrar apenas obstáculos, los pocos niños seguían sonriendo, siempre encuentran razones para ello; los padres, lamentando, no tenían necesidad de buscar excusas muy en el fondo.


Una niña, montada en una góndola, lloraba porque no avanzaba, estaba atascada en la incipiente corriente con muy poca agua. En el altavoz del lugar, un hombre decía "el mecánico de guardia por favor presentarse en el carrusel para solucionar problemas técnicos". 

La niña arreciaba los gritos mientras sus padres corrían, ahora la góndola avanzaba, pero los chorros de agua le daban justo en la cara. La mujer que vende las papeletas molesta le requería a tres clientes que debían comprar los tíckets en la entrada, mientras se embolsillaba los seis pesos que estos le daban; "me obligan a llevar a mí misma el dinero..." Las señoras que vendían las chucherías, ni se molestaron en mirarme, mucho menos en responderme...

Recordé una canción de Sabina: “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”


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